✍️ Eugenio Hernández Sasso
Mientras algunos dan por hecho que la selección de coordinadores para la defensa de la soberanía y la 4T en los seis distritos federales, 21 locales y las 17 municipalidades será un simple trámite, en Morena empiezan a aparecer señales de que el proceso puede convertirse en una auténtica disputa de grupos por las candidaturas.
Una cosa es el discurso de unidad y otra muy distinta repartir las posiciones cuando existen aspirantes con trabajo político, estructura y años de caminar comunidades.
El pasado viernes, en el salón Premier de Villa Macultepec, el informe legislativo de Marcos Rosendo Medina Filigrana terminó convirtiéndose en algo más que un ejercicio de rendición de cuentas.
En ese lugar, la presencia de delegados municipales de Centro, legisladores de fracciones parlamentarias de de Morena, PRD y Verde Ecologista le dio al acto un evidente contenido político.
Sin embargo, fue el discurso del diputado por el sexto distrito local lo que encendió las antenas.
“No creo que las figuras públicas tengan que ser infinitas, pero tampoco creo que los relevos generacionales tengan que ser forzados, abruptos y excluyentes”, expresó y no hacía falta ser adivino para entender el mensaje.
Medina Filigrana sabe que en política los tiempos cuentan, pero también sabe que las trayectorias pesan.
Su argumento fue todavía más claro cuando recordó que, de haber aplicado una lógica de reemplazo automático por edad, millones de mexicanos habrían abandonado a Andrés Manuel López Obrador por “el espejismo de alguien más joven”.
El mensaje fue directo, puesto que la juventud no significa necesariamente capacidad, y el relevo generacional no debe convertirse en pretexto para borrar carreras políticas.
Medina Filigrana aspira nuevamente a una diputación federal y, si existen decisiones encaminadas a cerrar esa posibilidad, su discurso puede leerse como una advertencia, no necesariamente de ruptura, pero sí de inconformidad frente a una eventual imposición.
Además, la presencia de José Ramiro López Obrador, secretario de Gobierno y amigo del legislador, junto con buena parte de las fracciones parlamentarias, no pasó desapercibida.
“En Tabasco cabemos todas y todos”, sostuvo Medina Filigrana, reivindicando el diálogo y la construcción de puentes.
Después lanzó la frase que probablemente causará ruido hará en los próximos días. “Contra cualquier adversidad, seguiré haciendo política. Contra cualquier obstáculo, seguiré haciendo política”.
Esn decir, eso no suena a despedida, sino a quien está preparando el siguiente movimiento, porque Medina Filigrana tiene territorio, algo que las encuestas internas, los acuerdos de escritorio y las cuotas de grupo no pueden fabricar.
En su informe quedó la evidencia de que ha regresado a las comunidades, ha gestionado demandas y ha mantenido contacto con quienes votan.
Por eso, si Morena pretende resolver las candidaturas únicamente desde las oficinas y mediante acuerdos cupulares, puede encontrarse con más de una sorpresa.
El problema no será solamente decidir quién encabeza las boletas, será evitar que quienes se sientan desplazados decidan que su futuro político está en otra parte.
Ahí es donde está el verdadero desafío para Morena, puesto que debe ganar la batalla interna sin convertirla en una guerra de salida o migración de cuadros distinguidos.
Cuando alguien dice que seguirá haciendo política contra cualquier obstáculo, conviene escuchar con atención, a veces el mensaje no anuncia una ruptura, sino más bien que ya comenzó el siguiente capítulo.
Sassón
¿Tendrá Adán Augusto López Hernández influencia en la dirigencia estatal de Morena como para causar mayores problemas a Tabasco?

