✍️ Eugenio Hernández Sasso
La semana pasada no hubo un simple cambio de sillas ni relevo burocrático en el gabinete federal y en la dirigencia de Morena, lo que vimos en realidad fue una jugada de poder, un movimiento calculado desde Palacio Nacional para ordenar la casa antes de que empiece de lleno la batalla por las elecciones intermedias de 2027.
Sí, leyó usted bien. El verdadero fondo del asunto está en la carrera a 2027 donde Morena no sólo se juega gubernaturas, diputaciones y mayoría legislativa, se juega la consolidación del poder propio de Claudia Sheinbaum.
Aquí ya no se trata solamente de administrar la herencia política de Andrés Manuel López Obrador, sino de construir el sheinbaumismo como fuerza real, con estructura, disciplina y mando propio.
La primera pieza importante fue la salida de Esthela Damián Peralta de la Consejería Jurídica de la Presidencia, toda vez que su salida responde a la intención de buscar la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero en 2027, una plaza políticamente compleja y de enorme peso electoral.
Eso dejó vacante una posición estratégica dentro del gabinete presidencial y ahí apareció la segunda jugada con Luisa María Alcalde, quien dejó la presidencia nacional de Morena para asumir precisamente esa Consejería Jurídica.
El movimiento es más profundo de lo que parece, pues Luisa María sale del partido para entrar al círculo más cerrado de decisiones presidenciales, donde realmente se opera el poder.
Con la salida de Luisa Alcalde se abrió la disputa por el control efectivo del partido y ahí se hizo presente la figura de Ariadna Montiel, una mujer cercana totalmente a la presidenta Sheinbaum.
Al mismo tiempo, Citlalli Hernández, ex integrante del gabinete, fue colocada en la Comisión Nacional de Elecciones, una posición decisiva porque ahí no se reparten tortas y frutsis, ahí se decide quién será candidato o candidata y quién se queda viendo desde afuera como se le pasa el tren.
OPERANDY ACOTADO
Mientras tanto, “Andy” López Beltrán se mantiene como secretario de Organización de Morena y, aunque no salió, muchos consideran que quedó acotado y ya no tendrá el poder de decisión que tuvo todavía hasta 2024.
En Tabasco se menciona la posibilidad de impulsarlo como candidato a diputado federal, aunque ahí surgiría la discusión sobre el requisito de residencia o, en su defecto, la vía plurinominal para blindarlo con fuero constitucional.
La causa principal de este movimiento podría ser que Claudia Sheinbaum quiere el control político total de Morena y del proceso electoral de 2027.
Durante meses hubo señales claras de desgaste interno en donde se ventilaron pleitos entre grupos morenistas, adelantados por gubernaturas, conflictos entre liderazgos estatales, fricciones entre Luisa Alcalde y Andy López Beltrán, además del riesgo de que el partido se convirtiera en una suma desordenada de cacicazgos regionales.
Sheinbaum entendió que si no intervenía ahora, el proceso de 2027 podía convertirse en una guerra interna. Por eso decidió dar un manotazo.
SHEINBAUM MANDA
Durante meses muchos insistían en que Morena seguía girando exclusivamente alrededor de López Obrador, pero ahora el mensaje cambió, puesto que la presidenta Sheinbaum no rompió con el obradorismo, pero sí empezó a construir independencia política.
Esto quiere decir que empieza a construir patrimonio propio para enfrentar lo que venga en la segunda etapa de su gobierno. Esto podría causar escozor a más de uno.
De igual manera, esto golpea directamente a grupos como los de Adán Augusto López, Ricardo Monreal y otros liderazgos que crecieron bajo el paraguas del obradorismo.
El mensaje para ellos es que las candidaturas de 2027 no se van a repartir por nostalgia, herencia ni chantaje político, ahora pasarán directamente por Palacio Nacional y quien va a palomear la lista es la misma que porta la banda presidencial.
Asimismo, la Comisión Nacional de Elecciones será el filtro principal para evitar rebeldías locales, frenar imposiciones de gobernadores y cortar de raíz los intentos de caciques regionales por adueñarse de candidaturas.
Aunque nadie entrega el poder con una sonrisa, algunos tendrán que tragar sapos sin hacer gestos, aunque las heridas les duelan.
Sassón
La presidenta sacó a Luisa Alcalde del partido, la llevó al gabinete, reacomodó la dirigencia de Morena, blindó el proceso de selección de candidatos rumbo a 2027 y dejó claro que el poder se administra desde Palacio Nacional.

