✍️ Eugenio Hernández Sasso
En Chiapas, la llamada Nueva Era del gobierno está dejando huella con obras que no solo se anuncian, sino que ya se ven, se pisan y, sobre todo, se usan.
Un ejemplo claro es la construcción del Puente Rizo de Oro sobre las aguas de la presa hidroeléctrica “Dr. Belisario Domínguez”, mejor conocida como La Angostura, en el municipio de La Concordia.
Esta obra ya alcanza un 88 por ciento de avance y promete cambiar la vida a miles de personas en la región.
No estamos hablando de cualquier puente, esta estructura es de esas que durante años se prometieron y no pasaban del papel y el discurso.
Hoy la historia es distinta, pues con una inversión de mil 382 millones de pesos, este proyecto no solo avanza, sino que incluso va más rápido de lo previsto, algo que rara vez se veía en obras de este tamaño.
En palabras simples, este puente le va a ahorrar hasta una hora de traslado a quienes hoy cruzan en pangas o lanchas improvisadas.
Es decir, lo que antes era lento, inseguro y hasta peligroso, pronto será un trayecto rápido y confiable, gracias al apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gestión del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
La obra impresiona, pues tendrá más de dos kilómetros de longitud entre estructura y accesos; además, contará con piezas estructurales con un peso de más de 2 mil 700 toneladas y un arco metálico central —orgullo de la ingeniería mexicana— que ya supera el 93 por ciento de avance.
Más allá del acero y el concreto, lo importante es la gente, pues se estima que alrededor de 300 mil habitantes de al menos 10 municipios serán beneficiados.
Con esta obra, municipios como La Concordia, Chicomuselo, Villa Corzo, Ángel Albino Corzo, Montecristo de Guerrero, Socoltenango, El Parral, Nicolás Ruiz, Capitán Luis Ángel Vidal y Tzimol tendrán mejor conexión, lo que significa acceso más rápido a servicios, escuelas, hospitales y mercados.
Con esta obra también se han generado más de 5 mil 700 empleos, entre directos e indirectos, cosa que, en tiempos donde conseguir chamba no es fácil, representa un respiro para muchas familias y movimiento para la economía local.
AMPLIO PAQUETE DE OBRAS
Ahora bien, el Puente Rizo de Oro no está solo, forma parte de un paquete más amplio de proyectos que buscan cambiarle el rostro a Chiapas.
El gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar, desde el 8 de diciembre de 2024 arrancó con el llamado Plan Chiapas-Balam, apostándole fuerte a la conectividad, el desarrollo urbano y los servicios básicos, por ejemplo.
Uno de los ejes más visibles se sustenta en el programa “Carreteras Vivas”, a través del cual se han rehabilitado caminos que durante años estuvieron olvidados.
Ahí están, por ejemplo, tramos como Simojovel-La Pimienta o Huitiupán-Santa Catarina, que hoy facilitan el traslado de personas y mercancías.
También destaca la llamada Ruta de las Culturas Mayas, que moderniza la carretera Ocosingo-Palenque, una vía clave tanto para el turismo como para la economía regional.
A eso se suma la ciclovía Tuxtla Gutiérrez-Suchiapa, un proyecto de 17 kilómetros que apuesta por movilidad más sustentable.
En la capital chiapaneca también se ha beneficiado a miles de habitantes con la rehabilitación del Boulevard Real del Bosque.
Ahora bien, si de turismo se trata, Puerto Arista está viviendo una transformación con calles renovadas, espacios públicos dignos y una nueva cara para uno de los destinos más emblemáticos del estado.
A esto se agrega el Parque Bonampak en Tuxtla y los Murales de Copoya, que le apuestan a la cultura como motor económico.
TAMBIEN SE ATIENDE EL REZAGO
Pero no todo es cemento y asfalto, también hay inversión social. Con el Plan de Prosperidad se están destinando más de 2 mil 600 millones de pesos a 12 municipios con mayor rezago, llevándoles agua, drenaje y electricidad a comunidades que por años estuvieron en el abandono.
En educación se han modernizado planteles, especialmente en nivel técnico y, en salud, se están construyendo centros comunitarios que buscan acercar servicios y actividades a la población.
Todo esto demuestra que, en la Nueva Era, las obras públicas no se quedan en discurso, sino que realmente se arrancan, se terminan, funcionan y sirven.
Hoy, Chiapas empieza a cambiar su rostro, cuenta con menos aislamiento, más caminos, más oportunidades y, el Puente Rizo de Oro, más que una obra, se está convirtiendo en símbolo de ese cambio palpable.
Sassón
En la Nueva ERA el desarrollo no se queda en palabras y buenas intenciones, sino se convierte en realidad para quienes más lo necesitan y, eso, en estos tiempos, ya es mucho decir.

