✍️ Eugenio Hernández Sasso
En la tres veces heroica Cárdenas, la carrera rumbo a 2027 ya no se cocina a fuego lento, sino está en plena ebullición.
Morena, partido en el poder, parece tener definida a su carta más visible que en este caso sería Mayra Paloma López Hidalgo, actual secretaria de Bienestar del estado.
Su presencia constante en el municipio, encabezando entregas de apoyos y operando programas sociales como “Sembrando Vida”, no es casualidad; responde a una estrategia clara de posicionamiento territorial y emocional con el electorado.
A ello se suma su cercanía con el poder, un factor determinante en la política local, toda vez que López Hidalgo no solo goza de la simpatía del gobernador Javier May, sino también del respaldo del alcalde Euclides Alejandro.
Según se comenta en los pasillos políticos de ese politizado municipio, Euclides Alejandro ha desplegado una operación fina para fortalecer su imagen en colonias y comunidades a favor de Mayra Paloma.
Esa suma de apoyos institucionales le da una ventaja inicial que, en otros contextos, podría parecer definitiva.
Sin embargo, Cárdenas no es un municipio de inercias fáciles. Su historia política está marcada por la alternancia, por votantes que no se casan con siglas y por una cultura política donde el pragmatismo pesa más que la lealtad partidista.
En ese terreno, la elección de 2027 se perfila como una contienda mucho más cerrada de lo que Morena quisiera admitir.
Enfrente de Paloma y Morena aparece el diputado local Miguel Moheno Piñera, quien se perfila como el virtual abanderado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con amplias posibilidades de triunfar.
A diferencia de candidaturas infladas, Moheno ha construido, con paciencia y constancia, una base social sólida que le ha generado mucho capital politico.
Su presencia en comunidades, su cercanía con liderazgos locales y su activismo permanente lo han colocado en el centro de la conversación política, por eso no es gratuito que hoy los reflectores estén sobre él.
Como suele ocurrir cuando alguien empieza a crecer en política, también han comenzado los golpes.
Para nadie es un secreto de los intentos de vincularlo con escándalos, como el caso de un presunto fraude por concesiones de taxi o señalamientos indirectos sobre actores cercanos.
Esto forma parte del libreto clásico de desgaste anticipado. La duda está en si esos ataques lograrán mermar su posicionamiento o, por el contrario, terminarán victimizándolo ante una ciudadanía que ya desconfía de las guerras sucias y de las autoridades municipales.
Por otro lado, el escenario se hace más complejo para Morena con la presencia de Rafael Acosta León, ex alcalde y líder estatal del PRD, quien ha optado por un discurso crítico frente al gobierno municipal.
Su narrativa conecta con sectores que se sienten desplazados o inconformes con la actual administración, pero tampoco se debe perder de vista que no es un actor menor, y su capacidad de articulación política podría ser clave.
Más aún, empieza a tomar forma una posibilidad que podría cambiarlo todo a través de una eventual alianza opositora.
La suma de figuras como el propio Acosta León, el también diputado Nelson Gallegos Vaca, Miguel Moheno y otros liderazgos locales, no es descabellada.
De concretarse una coalición de este nivel, estaríamos ante un bloque competitivo que podría poner en aprietos a Morena, incluso con todo su aparato el día de la elección en 2027.
En ese contexto, los nombres que acompañan a Moheno tampoco son irrelevantes, pues el líder municipal del PVEM, Juan Carlos Guzmán Correa, con su antecedente como candidato independiente en 2024, aporta un capital ciudadano valioso.
Asimismo, figuras como Guadalupe (Lupechón) López Escalante, con experiencia en el manejo de estructuras territoriales y peso en ciertas zonas pueden hacer la diferencia.
Así, Cárdenas vuelve a colocarse como un laboratorio político donde nada está escrito. Morena tiene estructura, recursos y una candidata en ascenso, pero enfrente se está gestando una oposición que, si logra cohesionarse, podría dar la sorpresa.
Sassón
En Cárdenas, la política no se decide en los escritorios, sino en el pulso de la calle. Ese pulso, hoy, está lejos de ser unánime.

