✍️ Eugenio Hernández Sasso
Los discursos dicen una cosa, pero los gestos suelen revelar otra muy distinta. Por ejemplo, un saludo rechazado, una silla que no aparece en el presídium o una espalda que se voltea en el momento menos esperado dan más señales que mil palabras.
Algo así, precisamente, fue lo que muchos aseguran ocurrió en Tapachula, durante la Mesa de Trabajo Región Costa-Soconusco del Comité Técnico de Prevención Social de la Violencia y los Delitos, el pasado jueves.
La imagen de frustración del secretario de Educación, Roger Mandujano, llamó la atención en ese evento, toda vez que dio un paso al frente para extender la mano al gobernador Eduardo Ramírez, pero el saludo nunca llegó. El mandatario ni siquiera volteó a verlo y continuó su camino.
La escena quedó para la interpretación de quienes estaban presentes y un video circulado en redes sociales dio cuenta de que Eduardo Ramírez estaba molesto con su subalterno, porque esas casualidades son regularmente inexistentes.
Como ilustración, permítanme recordarles dos escenas similares entre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el extinto gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, así como con Tatiana Clouthier cuando anunció su renuncia como secretaria de Economía.
Con el primero se siguió de largo y lo ignoró en un desfile del 5 de mayo y, a la segunda, no le correspondió el gesto cuando intentó abrazarlo para despedirse. El exmandatario nacional se limitó simplemente a aplaudir.
Se supone que Roger Mandujano conoce perfectamente al gobernador, pues no es un funcionario improvisado en su equipo. Ambos trabajaron juntos cuando Eduardo Ramírez encabezó la entonces Secretaría General de Gobierno, hoy Secretaría de Gobierno y Mediación.
El hoy gobernador era el jefe en esa área y Roger uno de sus subalternos. Por eso seguramente sabe identificar cuándo «El Jaguar» está de buen humor y cuándo más vale hacerse a un lado sin mediar palabra.
Ahora bien, razones para el enojo no parecen faltar, puesto que el programa Chiapas Puede, considerado uno de los proyectos insignia de la Nueva ERA, enfrenta un momento complicado, de crisis, podría decirse.
La reciente detención de Luis Manuel «N», exjefe del Departamento de Planeación, y de Lidia «N», trabajadora de la institución, por presuntos actos de corrupción y desvío de recursos públicos, puso en entredicho la certeza del proyecto.
Chiapas Puede no es cualquier programa, nació con la ambiciosa meta de erradicar el analfabetismo en dos años y levantar la bandera blanca en diciembre de 2026.
El problema es que el reloj avanza y apenas faltan cinco meses para cumplir ese compromiso, sin embargo, las acusaciones apuntan a que, presuntamente, recursos destinados a becas para personas inscritas habrían terminado en manos ajenas e, incluso, se habla de posibles beneficiarios inexistentes.
Si las investigaciones confirman irregularidades, el golpe no será únicamente administrativo, también podría ser político y estropearía la estrategia alfabetizadora de Eduardo Ramírez.
Es decir, si se toca el programa emblemático de su gobierno, se toca directamente la credibilidad de quien lo impulsó. Entonces el asunto sería verdaderamente complicado.
Por eso tampoco pasó desapercibido otro detalle del evento. Se comenta que Roger Mandujano tampoco tuvo lugar en la mesa de honor y permaneció de pie durante toda la ceremonia, como buen soldado.
Digamos que existen mensajes sin palabras y, por eso, en los mentideros políticos de la capital chiapaneca hay quienes sostienen que esa imagen fue un aviso mediante el cual el titular de la Secretaría de Educación no solo sería enviado a la villa, sino que también podría perder la silla.
Pregunta sería. ¿Roger Mandujano simplemente está pagando los platos rotos por las presuntas irregularidades de algunos subordinados? O ¿el gobernador espera respuestas sobre lo que ocurrió dentro de Chiapas Puede? Solo las investigaciones podrán establecer responsabilidades.
Lo cierto es que cuando el jefe retira la mano, más de uno empieza a revisar si todavía tiene asegurado su lugar en el gabinete.
Sassón
¿Será que el titular de la Secretaría de Educación también ha pecado en «Chiapas Puede» o solamente ha detenido la pata?
