✍️ Eugenio Hernández Sasso
En Tabasco las sorpresas son tan inesperadas como la llegada del calor en abril. Por eso, la incorporación de Maricarmen García May a Movimiento Ciudadano sorprendió únicamente a quienes se perdieron el inicio de la película y no vislumbraron el final.
La distancia de la exsecretaria general del PRI ya había comenzado desde hace varios días y era lógico por su cercanía con el diputado federal Erubiel Alonso. Ni modo que se quedara sola y desprotegida en ese frío, oscuro y vacío edificio.
Primero, dicen algunos al interior del tricolor, dejó de asistir a reuniones, luego llegaron las diferencias con la dirigencia y finalmente la suspensión de sus derechos políticos dentro del partido.
Eso aligeró la mudanza que ya estaba hecha; lo único que faltaba era sacar los muebles y cambiar el código postal.
Además, su cercanía política con el legislador federal hacía todavía más predecible el desenlace. Lo de ayer fue simplemente la oficialización de una relación que ya era del dominio público.
Mientras tanto, en el PRI tendrán que concentrarse en la tarea de averiguar si es cierto que más integrantes de la dirigencia están pensando en seguir el mismo camino.
Ahí le tocará al dirigente Miguel Barrueta Cambrano demostrar si trae pegamento político suficiente para mantener unido al partido o si la fuga de cuadros continuará como gotera.
Sin embargo, parece que el asunto realmente interesante está del lado naranja, dado que los priistas ya saben cómo resolver sus problemas, y si no pues le consultarán al químico Andrés Granier, o sus ex dirigentes Georgina Trujillo, Gustavo de la Torre Zurita y Freddy Chablé que todavía platican a diario en un chat de WhatsApp, desde donde componen el mundo.
La llegada de Erubiel y ahora la de Maricarmen volvió a mover las aguas en Movimiento Ciudadano, pues todavía hay quienes creen que el partido es una especie de club privado con membresía exclusiva y derecho de admisión reservado.
La mayoría en Tabasco se enteró de que Ricki Arcos y Armín Marín, integrantes del llamado “sindicato de alcaldes”, levantaron la ceja y hasta la voz cuando comenzaron las nuevas adquisiciones porque se creían dueños de la franquicia.
Sin embargo, muchos militantes de base tienen una lectura distinta y consideran que el verdadero desafío de Movimiento Ciudadano en Tabasco no es quién entra o quién sale, sino que durante todos estos años varios liderazgos se dedicaron a promocionarse a sí mismos en lugar de fortalecer la identidad del partido.
Dicho de otra manera, muchos ciudadanos conocen a los personajes, pero no necesariamente conocen al partido. Eso es como vender refrescos sin ponerle etiqueta a la botella.
La crítica no es menor porque, si los liderazgos creen que ellos hicieron grande al partido y no que el partido los hizo competitivos, entonces existe una confusión peligrosa entre proyecto colectivo y ambición personal.
De aquí al 2027, Movimiento Ciudadano tiene la enorme tarea de construir estructura, formar cuadros, generar identidad y evitar que las candidaturas se definan por berrinches o derechos de antigüedad.
Una cosa es sumar liderazgos y otra muy distinta es convertir esa suma en un verdadero proyecto político, o proyecto ganador, como dijo la recién sumada Maricarmen García May.
Ahí está el reto, porque los votos no se heredan, las franquicias no son eternas y los partidos que se creen propiedad privada suelen terminar en remate político.
Sassón
Mientras tanto, Pedro Jiménez León ya advirtió que MC ganará nueve alcaldías en Tabasco, acompañadas de dos diputaciones federales y seis locales.

