✍️ Eugenio Hernández Sasso
La renuncia de Erubiel Alonso al PRI no es un asunto menor, aunque algunos quieran despacharla con la misma rapidez con la que hoy se cambian las camisetas partidistas en la política mexicana. En Tabasco, la salida de uno de sus principales cuadros representa algo más que una simple baja administrativa.
Este es otro síntoma de que el partido que gobernó México durante décadas sigue perdiendo piezas sin encontrar refacciones, pues no estamos hablando de cualquier militante.
Erubiel Alonso era el único diputado federal tabasqueño del PRI, vicecoordinador de la bancada priista en San Lázaro y dirigente nacional del Movimiento Territorial. Es decir, no era un pasajero de tercera clase, viajaba en primera fila dentro de la estructura tricolor.
Su decisión provocó inquietud entre los pocos priistas que todavía resisten en Tabasco, y es comprensible, dado que cuando una organización política pierde a uno de sus activos más visibles, inevitablemente surgen preguntas sobre el rumbo y el futuro.
Sobre todo, este fenómeno se da cuando el personaje en cuestión no se retira a la vida privada, sino a construir un proyecto político propio con la mira puesta en las elecciones del municipio de Centro, capital del estado de Tabasco, en 2027.
Detrás de esta renuncia hay un cálculo político evidente. Erubiel no abandonó el PRI para convertirse en espectador, lo hizo porque considera que existe espacio para construir una alternativa opositora en el municipio más importante del estado.
Para ello, parece dispuesto a tejer una alianza amplia donde puedan coincidir Movimiento Ciudadano, PRD, PAN y el PVEM, pero no el tricolor que cada día está más desgastado, aunque haya ganado carro completo en Cohuila el domingo pasado.
El ex priista sostiene que es posible derrotar a Morena y lo dice apoyándose en encuestas, en el deterioro del gobierno y en la percepción de que una parte importante de los tabasqueños desea un cambio.
Por supuesto que esta es una tesis ambiciosa, pero que al menos tiene lógica electoral en un contexto donde los partidos tradicionales han perdido fuerza y las candidaturas suelen pesar más que las siglas y los colores.
Lo más llamativo es que Erubiel insiste en que su salida no debe interpretarse como una traición, pues asegura que permaneció hasta el final por lealtad, incluso participando en actividades partidistas recientes en Coahuila y también dejó claro que su relación con Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, fue muy cercana durante años.
Sin embargo, como suele ocurrir en política, una cosa es la amistad y otra el futuro electoral. En la antesala del 2027 muchos tendrán que hacer algo distinto para lograr resultados diferentes.
La realidad es que el PRI tabasqueño queda prácticamente desfondado, puesto que desde hace tiempo el partido dejó de ser protagonista en la entidad que vio nacer a Morena.
Sus figuras más reconocibles eran Andrés Granier Melo y el propio Erubiel Alonso. El primero porque conserva presencia desde su paso por la gubernatura, y, el segundo, por su permanente trabajo territorial y su activismo político en la entidad.
Sin Erubiel, el tricolor pierde capacidad de operación, presencia mediática y proyección electoral. Es como si a un equipo de pádel le quitaran su “raqueta más fuerte” o al “jugador estrella”. La afición puede seguir siendo fiel, pero los puntos no aparecen por decreto.
Mientras tanto, Movimiento Ciudadano en Tabasco observa el escenario con evidente entusiasmo. Las declaraciones de dirigentes naranjas como Pedro Jiménez León, Gerardo Gaudiano Rovirosa y Karla Rabelo Estrada reflejan que la llegada de Erubiel es vista como una incorporación estratégica.
No todos los días un partido suma a un político con experiencia legislativa, estructura territorial y aspiraciones competitivas en la capital del estado.
Erubiel tiene un objetivo claramente definido. Va por la presidencia municipal de Centro y no lo oculta ni lo disfraza. Competirá por esa posición y todo parece indicar que en MC le darán todo el respaldo.
En un estado donde Morena domina ampliamente la escena, cualquier movimiento capaz de reorganizar a la oposición merece atención, porque mientras unos celebran incorporaciones y otros lamentan despedidas, la carrera rumbo a 2027 ya comenzó y Erubiel Alonso decidió correrla con otro uniforme.
Sassón
La renuncia de Erubiel Alonso no es simplemente una salida más en la larga lista de deserciones partidistas, representa un reacomodo relevante en el tablero político tabasqueño. Ya hablaremos de los números.

