Crónica:
- En el ncuentro ciudadano en Plaza de Armas tbasqueñas y tabasqueños responden con amor, convirtiendo el acto de transparencia, en una verbena democrática.
La histórica Plaza de Armas volvió a cobrar su sentido de comunidad al contener a un entusiasta y desbordado pueblo de Tabasco que, bajo una enorme carpa, siguió con atención el acto de transparencia brindado por el Gobernador de Territorio, Javier May Rodríguez, el cual dio cuenta de que “el bienestar en la entidad no es un mito, sino un acto de justicia social”.
“Aquí luchamos juntos, aquí nos reprimieron, aquí nos intentaron comprar y resistimos. Ahora reiteramos que vamos a seguir firmes”, lanzó el mandatario para que a más de uno se le enchinara la piel al evocar aquel lejano, pero no imborrable, pasaje oscuro de la historia local.
El viento se armó de enjundia y lanzó un aire fuerte que hizo ondear los dos hermosos lábaros patrios: El de la esbelta asta bandera, a un costado del Palacio de Gobierno, y el que coronaba la cúpula del edificio construido en el siglo XIX.
“El tiempo en que la gente era ignorada quedó atrás”, dijo el mandatario, y esto se podía constatar por los invitados especial en la carpa: deportistas becados; campesinos y campesinas del programa Sembrando Vida; hombres y mujeres ribereñas del programa Pescando Vida; personas de la tercera edad, del programa Pensión Bienestar; jefas de familia de Tandas para la Mujer y familias humildes que se han beneficiado de las Viviendas del Bienestar; la familia cuya foto se incluyó para la posteridad en el inicio de la construcción del proyecto Villahermosa 2030, entre muchas más.
De la ranchería Estanzuela, doña María de los Santos Pérez, destacó justamente el interés genuino del mandatario por su pueblo.
“Él es un hombre de territorio, desde un principio lo dijo: Yo no soy de oficina. ¿Por qué? Porque está siempre preocupado por su pueblo. Y por eso estamos aquí. Y créame que al terminar esta encomienda, va a haber un Tabasco renovado, a como estábamos y como estamos ahora, con todos los programas, que son para la gente vulnerable, estaremos mejor”, consideró.
A más de la mitad del encuentro con el pueblo, el mandatario expresó: “Después de una etapa de 36 años que fomentó el individualismo, hoy promovemos una convivencia sana”.
Y no hubo palabras más ciertas en ese preciso momento en que las familias, que no alcanzaron lugares en la carpa, cubrieron las escalinatas del Tribunal Superior de Justicia, los arriates frente al Congreso del Estado y las bancas casi al fondo de la plaza, frente a la Iglesia de la ‘Conchita’.
Todos escuchaban el mensaje del mandatario y lo desglosaban con el que tenían al lado, en un festejo colectivo. “Cuando el gobierno apoya al pueblo, el pueblo sabe responder”, remataba May Rodríguez
La verbena democrática se derramó también con los vendedores de platanitos, de algodones de colores rosas, morados y azules, de palomitas, aguas de jamaica, esquites y pozol y tacos de asada, que con un ojo atendían a sus ventas y con el otro volteaban hacia las pantallas enormes de la carpa para aplaudir en los momentos más estelares del acto de transparencia.
“Ayer como hoy, hay simuladores que quisieran que dejáramos el territorio. Que se queden sentados porque se van a cansar”, retumbó por los amplificadores colocados alrededor de Plaza de Armas, y el pueblo aplaudió con un rumor de risas.
Durante los 55 minutos que duró la alocución hubo interrupciones por más de una treintena de aplausos, y los más prolongados fueron cuando el mandatario hizo mención del “mejor Presidente que hemos tenido”, Andrés Manuel López Obrador, y cuando aludió a la Presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, a la que envió un mensaje desde el corazón de Tabasco: “estamos siempre con usted, Presidenta”.
Poco antes de que dieran las 6:15 de la tarde, el mandatario concluyó su discurso reafirmando los principios que hicieron nacer el movimiento democrático en la entidad.
“Creyeron que era discurso, que no íbamos a cumplir. Aquí estamos, con más fuerza, con más espíritu, con más entrega.¡Tengan para que aprendan!”, concluyó.
Y doña Lorenza Hernández Correa, que no sólo aplaudió durante el ejercicio de rendición de cuentas, se esperó hasta que May Rodríguez descendió del templete y caminó hacia la salida.
“Me doy cuenta de que el Gobernador ha llegado hasta los ranchitos, que ningún mandatario había ido. Ha ayudado a mucha gente, y yo le pido que Dios le dé mucha salud para que siga ayudando a Tabasco, sobre todo a las mujeres y a las viudas, como yo”.
Mientras la noche entraba, en el asta bandera, el lábaro patrio siguió ondeando para “el gran pueblo de Tabasco con el que es fácil gobernar”.

