✍️ Eugenio Hernández Sasso
La destitución de María Eugenia Culebro Pérez de la Secretaría de Turismo (Sectur) no pasó desapercibida. En una administración que ha hecho de la narrativa anticorrupción y de la exigencia de resultados su bandera, cualquier relevo en el gabinete despierta suspicacias, más aún cuando ocurre de forma súbita y en medio de una agenda internacional de promoción.
El relevo se torna todavía más interesante si se considera que la exfuncionaria regresaba de Madrid, España, donde encabezó una delegación chiapaneca en la Feria Internacional de Turismo (FITUR).
Ese evento, en teoría, representa un escaparate global para proyectar al estado; en la práctica, es un escenario donde también se juegan decisiones políticas.
El mensaje del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar al tomar protesta a Segundo Guillén como nuevo titular de la dependencia fue breve, pero contundente.
El mandatario exhortó al nuevo titular de Sectur a conducirse con “lealtad, transparencia y compromiso”. Tres palabras que, en política, rara vez se pronuncian al azar.
La pregunta, aunque sea incómoda para quien se fue, es inevitable: ¿falló Culebro Pérez en alguno de esos principios?
La especulación se desató desde el martes al mediodía. ¿Hubo irregularidades en la misión a FITUR? ¿Errores en la estrategia de promoción? ¿Diferencias internas que cruzaron la línea de la tolerancia política? En Chiapas, como en cualquier administración, las respuestas rara vez llegan con la rapidez de los rumores.
A ello se suma la contratación de una influencer yucateca como imagen promocional del turismo chiapaneco, un episodio que ha generado ruido en círculos culturales y creativos. La decisión no es menor en un estado que presume identidad, diversidad y talento local.
Asimismo, la pregunta de fondo es si se apostó por una estrategia de marketing global sin arraigo o si se subestimó la capacidad de los creadores chiapanecos para contar su propia narrativa, acaso ¿se desobedeció alguna instrucción?.
En contraste, el nombramiento de Andrés Sánchez León como rector de la Universidad Politécnica de Tapachula pasó casi como nota al pie en el mismo mensaje del gobernador, aunque no es menor. Esto habla también de una reconfiguración más amplia en piezas clave de la administración.
En política, los cambios nunca son casuales, y los silencios dicen tanto como los discursos. Mientras no haya una explicación oficial que vaya más allá del protocolo, la destitución de Culebro Pérez seguirá alimentando lecturas entre líneas.
Lo cierto es que, entre FITUR, influencers foráneos y mensajes con doble filo, María Eugenia Culebro ya es parte del pasado inmediato de la Nueva ERA. El futuro, en cambio, dependerá de si las palabras “lealtad, transparencia y compromiso” son advertencia, diagnóstico o simple consigna.
Sassón
En Chiapas, hoy más que nunca, el turismo no solo vende destinos, también exhibe el pulso del poder.

