✍️ Eugenio Hernández Sasso
La Feria Tabasco 2026 no será únicamente una celebración popular ni un escaparate turístico, en esta edición estará convertida en un termómetro político y social que medirá el pulso de la seguridad pública y la efectividad del trabajo en materia de turismo.
En este episodio, lo que está en juego no es solo la derrama económica estimada en más de mil 700 millones de pesos ni la afluencia de 2.5 millones de visitantes, sino la validación de un Tabasco que busca dejar atrás el miedo por la violencia de años anteriores.
Hace apenas un año, plantear la realización de la feria resultaba, para muchos, una imprudencia, pues el contexto era adverso con balaceras y quema de vehículos por todas partes.
En 2025 la violencia marcaba la agenda pública y la percepción de inseguridad dominaba la vida cotidiana de los tabasqueños. Los adversarios se daban gusto criticando a un gobierno en ciernes.
Los homicidios dolosos y delitos de alto impacto, heredados por administraciones anteriores, generaban una atmósfera de incertidumbre que volvía impensable convocar a un evento masivo sin cuestionamientos legítimos de algunos sectores de la sociedad.
Hoy, el escenario ha cambiado de manera significativa, toda vez que, bajo la conducción del gobernador Javier May Rodríguez, y el trabajo coordinado de Serafín Tadeo Lazcano en la SSPC y Óscar Tonatiuh Vázquez Landeros en la FGE, la estrategia de seguridad ha comenzado a mostrar resultados concretos.
La reducción superior al 60 por ciento en homicidios dolosos durante el primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior, no es un dato menor.
Tampoco lo es el hecho de que ocho municipios no hayan registrado un solo caso durante el mes de febrero del presente año.
Estos indicadores no pueden analizarse de forma aislada, pues representan el resultado de una política que ha privilegiado la coordinación interinstitucional con la federacion, la depuración de cuerpos de seguridad y una ofensiva directa contra estructuras delictivas.
En Tabasco, la desarticulación de células vinculadas a delitos como extorsión, secuestro y narcomenudeo evidencia un cambio en la lógica operativa y pasa de la contención a la intervención focalizada.
En este contexto, la Feria Tabasco será un espacio de reencuentro social, pero también una vitrina donde el gobierno pondrá a prueba su narrativa de pacificación. La asistencia al recinto ferial dará cuenta de que las cosas han cambiado en el estado.
De igual manera, el despliegue de casi 2 mil 800 elementos de seguridad en el marco del operativo Vacaciones Seguras confirma que la autoridad entiende la centralidad del tema.
No se trata únicamente de garantizar el orden durante los días de feria, sino de consolidar una percepción permanente de tranquilidad que había sido profundamente erosionada en el pasado.
Sin lugar a dudas, la seguridad deja de ser un discurso para convertirse en una condición indispensable del desarrollo económico y social de la entidad.
Sin embargo, sería un error asumir que el problema está resuelto, dado que la pacificación no es un evento, es un proceso y los retrocesos pueden ser rápidos cuando no existe continuidad en la estrategia o la corrupción vuelve a infiltrarse en las instituciones.
La Feria Tabasco 2026, entonces, será el símbolo de una nueva etapa donde la convivencia familiar, la actividad económica y la promoción cultural se desarrollan en condiciones de seguridad.
Si este año las familias pueden recorrer el recinto ferial sin temor, si los expositores trabajan sin presiones y si la celebración transcurre sin incidentes, entonces la “Fiesta Segura” será una realidad y los adversarios del gobierno del pueblo se quedarán sin argumentos.
Sassón
El partido Movimiento Ciudadano presenta serios problemas de división en Tabasco. Desde hace más de un año no ha podido renovar su dirigencia por los intereses de grupos y, en días pasados, perdieron a Luis Felipe Graham Zapata, una de sus nuevas adquisiciones identificada con Andrés Granier.

