Eugenio Hernández Sasso
Todo indica que, en Tabasco, el costo de los escándalos de Andrés Manuel (Andy) López Beltrán han alcanzado de lleno a Daniel Casasús Ruz, titular de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas (SOTOP) y aspirante a la alcaldía de Centro.
Este funcionario enfrenta hoy el desgaste provocado por un entramado de relaciones políticas donde la cercanía con el cuestionadísimo Andy le empieza a pesar más que la institucionalidad.
El nombre de Casasús quedó atrapado en el triángulo incómodo de vínculos políticos, redes empresariales cuestionadas y decisiones administrativas que hoy se miran con lupa.
El efecto colateral de las acciones y señalamientos alrededor de Andy López Beltrán terminó impactando directamente su posicionamiento, justo cuando su proyección electoral avanzaba «cómodamente».
La investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) documentó contratos por casi 12 millones de pesos asignados a empresas catalogadas por el SAT como factureras, mediante un procedimiento de invitación restringida y firmados en días consecutivos.
Más allá del monto, lo que enciende las alertas es que las compañías tienen domicilios compartidos, vínculos entre socios y conexiones con una red empresarial ligada a la familia de Hernán Bermúdez Requena, señalado como el líder del grupo criminal La Barredora.
Casasús firmó esos contratos. Ese es el dato administrativo. El peso político está en su cercanía con “Andy”, su presencia dentro de la estructura partidista y la coincidencia con operadores señalados por formar parte del entorno de influencia de toda una red caracterizada por la corrupción y la impunidad.
La combinación construye una narrativa devastadora en términos de percepción pública, aunque no exista una imputación judicial directa. Es decir, en política la percepción es sentencia preliminar que carcome simpatías.
El caso adquiere una importante dimensión al tratarse de recursos destinados a infraestructura educativa financiada con dinero federal, toda vez que si los proveedores arrastraban señalamientos fiscales por simulación de operaciones, la discusión deja de ser técnica y se vuelve ética al resaltar el siguiente cuestionamiento: ¿quién filtró, quién validó y por qué no se activaron alertas institucionales?
Ahí es donde el entorno político cobra relevancia. La figura de López Beltrán se ha convertido en el epicentro de señalamientos y cada investigación que roza su círculo de influencia salpica negativamente hacia quienes mantienen proximidad con él.
Daniel Casasús no es acusado de un delito, pero sí aparece dentro del radio de influencia, esto genera suspicacias, pues en la lógica pública la cercanía también implica responsabilidad.
El mismo capital político construido desde la confianza personal puede transformarse en pasivo reputacional cuando surgen cuestionamientos. Lo que antes era respaldo hoy es exposición.
De igual forma, el silencio del funcionario también pesa, dado que la investigación señala una solicitud de su postura en cuanto a esta situación y no hubo respuesta de su parte.
En esta actividad, los errores de comunicación siempre serán pifias políticas, puesto que esa ausencia permite que el relato lo definan terceros, desde la sospecha. Lo mejor sería enfrentar el problema y dar a conocer su versión.
Para un aspirante a la presidencia municipal de Centro el daño no es menor. El electorado no distingue entre procesos administrativos y redes de influencia, sino patrones que sugieren favoritismo o debilidad institucional, la etiqueta se instala con rapidez.
El golpe a Casasús no proviene solo de los contratos cuestionados, sino del ecosistema político que los rodea. La cercanía con el poder que en otro momento pudo ser fortaleza hoy se convierte en riesgo.
Así opera la política real. Cuando el poder protege, la proximidad es ventaja; cuando el poder se cuestiona, la proximidad arrastra. En ese arrastre, Daniel Casasús aparece como uno de los primeros en pagar los efectos colaterales.
Sassón
Se dice que el amigo, casi hermano de Andy, también anda regalando de todo para que que los representantes de los Comités Seccionales de Defensa de la Cuarta Transformación sean sus aliados y le ayuden a ganar las encuestas. ¿De dónde saldrán los recursos?

