✍️ Eugenio Hernández Sasso
Daniel Casasús Ruz quizá no imaginó que su aspiración por gobernar el municipio de Centro terminaría convirtiéndose en una especie de juego de dominó en el que algunos de sus cercanos terminarían pagando los platos rotos.
Que quiera ser presidente municipal de Centro es perfectamente legítimo, que aspire a competir dentro de Morena, también, pero una cosa es tener aspiraciones y otra muy distinta pretender que una candidatura se gane por cercanía política o amistades de adolescencia.
Si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que el apellido Casasús trae un pesado equipaje de señalamientos de corrupción y malas amistades.
Desde febrero, una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) documentó contratos por casi 12 millones de pesos asignados durante su paso por la SOTOP a empresas que, según esa investigación, habían sido señaladas por el SAT como «factureras» y que tendrían vínculos con la familia de Hernán Bermúdez Requena.
A principios de septiembre, el diputado federal de Movimiento Ciudadano, Erubiel Alonso Que, volvió a poner el asunto sobre la mesa al acusar una presunta red de corrupción y favorecimiento de contratos durante la gestión de Casasús.
Después aparecieron otros señalamientos periodísticos sobre contratos otorgados durante su paso por la SOTOP.
Es decir, el tema dejó de ser un simple chisme de café para convertirse en material de debate político nacional.
Cuando parecía que ya había suficiente leña para la hoguera, incluido el incendio de la nave Uno del Parque de la Feria Tabasco donde presumiblemente murieron más de 20 personas, apareció el caso del IEPCT.
Jorge Alberto Zavala Frías, ahora exsecretario ejecutivo del órgano electoral, publicó en su estado de WhatsApp un video relacionado con los recorridos de Daniel Casasús.
Zavala argumentó que se trató de un error involuntario, pero el problema fue que, en política y particularmente en un árbitro electoral, hay errores que salen carísimos.
Cuatro consejeros solicitaron formalmente su remoción y, este miércoles 16 de septiembre, Zavala no tuvo otra opción que presentar su renuncia.
El gobernador Javier May había dicho, el 13 de septiembre, que ese tipo de errores “no se deben de cometer” y dejó claro que correspondía al propio instituto, por su autonomía, determinar lo procedente.
Ahí está el detalle. Casasús puede ser amigo de Andy López Beltrán, puede tener aspiraciones políticas y puede recorrer comunidades buscando simpatías, lo que no puede controlar es que cada tropiezo de quienes aparecen alrededor suyo termine convirtiéndose en combustible para sus adversarios.
En esta actividad no basta con tener amigos poderosos, también hay que evitar que esos amigos, funcionarios o aliados terminen convirtiéndose en daños colaterales.
Es decir, si la candidatura de Morena por el municipio de Centro se va a disputar mediante una encuesta, que gane quien tenga los números. Así de sencillo. Si Casasús tiene respaldo ciudadano, que lo demuestre en las mediciones, ni con el árbitro electoral descaradamente a su favor.
Es decir, intentar ganar una candidatura por relaciones personales sería como querer meter un gol con la mano y luego reclamar que la jugada fue limpia y legal.
A estas alturas, quizá el mejor favor que sus amigos pueden hacerle a Andy y a Dany es precisamente dejar de ayudarlos tanto y creer que todavía tienen el poder del sexenio pasado.
Sassón
Para acabarla de amolar, le tumbaron al tío Rafa en Quintana Roo. Parece que la que manda en México quiere tener muy alejado el tufo a presidio de los poderosos de ayer.

