✍️ Eugenio Hernández Sasso
Cada año, con la llegada de los periodos vacacionales, los ayuntamientos activan una narrativa que ya resulta predecible, en el sentido de que están listos para recibir al turismo con los brazos abiertos y brindarles toda la seguridad necesaria.
Se anuncian operativos, se difunden imágenes de destinos “paradisiacos” y se presume coordinación institucional, pero ¿están realmente preparados los alcaldes para garantizar la seguridad y la atención que merecen los visitantes a sus municipios?
Para muestra un botón. En Teapa ha quedado expuesta, con crudeza, la distancia entre el discurso oficial y la realidad, pues mientras el alcalde Miguel Ángel Contreras Verdugo asegura que existe capacidad para atender a los turistas, los hechos lo desmienten.
El pasado domingo, al mediodía, un joven de no más de 20 años perdió la vida en el balneario Las Garzas, un sitio que, pese a cobrar 350 pesos por entrada de cada vehículo con cinco ocupantes, y 70 pesos “por persona extra”, carece de condiciones mínimas de seguridad.
Ahí se pudo constatar que en el lugar no había salvavidas, carecía de ambulancia, no existía personal capacitado para rescatar a una persona en apuros y mucho menos para darle primeros auxilios.
La respuesta inicial no provino de ninguna autoridad, sino de los propios visitantes, quienes, improvisando a como Dios les dio a entender, intentaron reanimar al joven mediante maniobras básicas de resucitación.
La escena no solo fue trágica al ver que una persona que no superaba los 20 años de edad expiraba sin que nadie pudiera hacer algo por él, sino reveló profundamente que en Teapa la atención de emergencias depende más de la buena voluntad ciudadana que de una estrategia institucional en los balnearios, que por cierto estaban bastante concurridos.
Peor aún, la presencia oficial llegó tarde y con funciones limitadas. Más de media hora después arribaron tres elementos policiacos y dos de Protección Civil, no para salvar una vida, sino para confirmar un fallecimiento, acordonar el área y esperar el procedimiento legal.
Me disculpan pero esa no es una respuesta de emergencia, es un protocolo administrativo posterior a la tragedia.
Este episodio obliga a cuestionar el modelo de turismo que se está promoviendo desde lo local. No basta con tener ríos, playas o paisajes naturales, no basta con ser un pueblo mágico, como es el caso de Teapa, si no existen condiciones para garantizar la integridad de quienes los visitan.
Cobrar una cuota de acceso implica, al menos, la responsabilidad de ofrecer servicios básicos de seguridad en esos centros turísticos que se anuncian como los mejores de la región, de lo contrario, se incurre en una omisión que puede costar vidas, como fue el caso del pasado domingo.
La problemática no se limita a Teapa. En Paraíso, el debate gira en torno a la calidad ambiental de sus playas. El alcalde Alfonso Baca Sebilla ha minimizado denuncias sobre la presencia de “aguas aceitosas” en drenajes, lo que abre la interrogante, ¿en qué condiciones se encuentran las playas que, en Semana Santa, recibirán a miles de personas?
La combinación de posibles contaminantes, consumo desmedido de alcohol y ausencia de vigilancia efectiva configura un escenario de alto riesgo en Paraíso.
Aunque autoridades estatales y federales aseguran que todo está en orden, hace falta saber cuál es el plan de seguridad estructurado por el alcalde, pues no se trata solo de la imagen turística, sino de salud pública y protección civil.
El turismo no puede seguir siendo un escaparate político de temporada, requiere planeación, inversión en infraestructura, capacitación permanente y protocolos claros de atención.
Esta actividad que deja jugosos dividendos para los municipios debe contar con salvavidas certificados, ambulancias equipadas, señalización adecuada y monitoreo constante que no representan lujos, sino obligaciones mínimas de los ayuntamientos.
La carga no es nada más del gobierno estatal, mientras los municipios no asuman esa responsabilidad con seriedad, cada periodo vacacional seguirá siendo un riesgo permanente con fallas letales.
Sassón
Ah, pero eso sí, el presidente Alfonso Baca ya empezó a promover su “posible” reelección con la publicación de encuestas patito.

