✍️ Eugenio Hernández Sasso
En el Tribunal Electoral de Tabasco (TET) parece haberse perdido el sentido de la proporción. El magistrado presidente, Oswald Lara Borges, ha llegado al punto de imaginar que desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) se busca desestabilizarlo. La suposición, además de infundada, revela una percepción exagerada.
Si esta narrativa no es producto de un delirio de centralidad, entonces Lara Borges tendría la obligación de investigar con seriedad quién promueve los recientes golpes mediáticos, puesto que no se observa una defensa de la legalidad, sino un intento burdo de provocar un choque artificial entre instituciones que, por mandato constitucional, deben conducirse con respeto y coordinación. En estos casos, el silencio también comunica, y no precisamente certeza.
Las diferencias entre ambos perfiles son claras. Mientras en el TET se alimentan intrigas internas, en el TSJ se mantiene el foco en la tarea sustantiva de contribuir a la pacificación del estado, uno de los ejes centrales del gobierno de Javier May Rodríguez. Su trabajo no es de estridencia mediática, sino de resultados institucionales.
Ahí están los datos. La coordinación permanente entre el Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado ha generado cifras concretas, puesto que del 1 de enero al 31 de diciembre del año pasado se emitieron mil 601 órdenes de aprehensión.
No es casual que el fiscal Óscar Tonatiuh Vázquez Landeros haya reconocido públicamente, en la Mañanera del Pueblo del 5 de enero pasado, esa labor conjunta al inicio de 2026. Los hechos pesan más que las suspicacias.
Resultan fuera de lugar las acusaciones que señalan al Poder Judicial de proteger a la expresidenta del TET, Margarita Concepción Espinosa Armengol, pues si existen observaciones sobre su gestión, el cauce institucional es claro y no pasa por ahí, sino por el Órgano Superior de Fiscalización del Estado. La pelota, en todo caso, está en la cancha de Juan José Peralta Fócil.
Por otro lado, la denuncia presentada por Espinosa Armengol contra Oswald Lara Borges por presunta discriminación y violencia en razón de género, es un asunto totalmente interno y se encuentra en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Pretender que se pueda manipular al máximo órgano electoral del país desde el Poder Judicial de Tabasco no solo es falso, sino francamente absurdo y desproporcionado.
A raíz de publicaciones que hablan de un supuesto “fuego institucional” contra el TET, conviene poner las cosas en su justa dimensión. No hay datos ni pruebas de una ofensiva externa. Lo que sí hay es un conflicto doméstico, estrictamente interno, inflado hasta adquirir tintes casi novelescos, con Oswald Lara intentando colocarse como protagonista de una historia fantástica.
En Tabasco ya no son tiempos de conspiraciones imaginarias ni de protagonismos desmedidos. El ejemplo lo marca el gobernador Javier May con menos grilla y más trabajo. Los conflictos internos deben resolverse como tales, sin exageraciones que solo generan ruido y desacreditan a las instituciones.
Al final, los cargos son pasajeros y las instituciones permanecen. Será la historia, no el escándalo, la que juzgue a quienes hoy las encabezan.
Sassón
¿Será que el ego de Oswald Lara no le permite discernir quién es el jefe político de Tabasco? ¿Será que el protagonismo lo ciega de tal manera que se le olvida que a los magistrados los designa el Senado de la República? Además, se le recuerda que a Margarita Espinosa se le termina su período como magistrada por ahí del mes de septiembre ¿para qué se abre nuevos frentes de batalla?

